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PERIODISTAS FREELANCE O
LA HISTORIA DEL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE
27-02-2003. Por Álex
Fernández Muerza.
En la jerga periodística, un freelance es un colaborador
de un medio de comunicación que trabaja por su cuenta
y cobra normalmente por pieza periodística publicada.
El origen de la palabra parece surgir en el siglo XI de
manos de William el conquistador, que daba una lanza a los
caballeros que habían estado a sus servicios, aunque
posteriormente el término se generalizó para
designar a los caballeros mercenarios medievales que habían
prestado sus servicios al príncipe o noble que mejor
pagaba.
Una
situación que, ubicada en el actual panorama profesional,
recuerda en muchas facetas a uno de los "lanceros libres"
más conocidos de nuestra literatura, el noble y valeroso
hidalgo Don Quijote, paladín de causas perdidas.
En este caso, y con el permiso del ilustre Don Miguel de
Cervantes, me propongo contarles las aventuras y desventuras
que estos ingeniosos hidalgos tienen a bien vivir con gigantes
mediáticos y molinos de viento laborales.
Capítulo
Primero: Que trata de la condición y ejercicio del
famoso hidalgo
¿Un periodista freelance nace o se hace? Depende.
En ocasiones, la conocida falta de salidas profesionales
en el mundo del periodismo obliga cada vez más a
aquellos que quieren ejercer de "junta letras"
a constituirse como freelance. Pero también existen
aquellos que eligen voluntariamente esta alternativa, al
considerar que las ventajas superan a los inconvenientes
que el trabajo freelance posee. Y como para gustos están
los colores, no hay que desdeñar la fórmula
mixta, de aquellos que hacen de la necesidad una virtud.
En cualquiera de los casos, el hecho es que el colectivo
de profesionales freelance, llamados también autónomos,
por cuanto trabajadores que se acogen al régimen
laboral de autónomos, es cada vez mayor. Según
un informe mundial de la Federación Internacional
de Periodistas (1), este colectivo supone hoy día
cerca del 23% del total de los trabajadores de los medios
de comunicación. En los 29 países europeos
donde se contestó a las encuestas, se contabilizó
un total de 470.461 periodistas, de los cuales 106.275 estaban
trabajando como freelance. Asimismo, el estudio recogía
la necesidad de diseñar un marco profesional para
este tipo de profesionales que, a consecuencia de las nuevas
y más flexibles condiciones laborales, se enfrentan
a una situación cada vez más difícil
y vulnerable. Para ello, los responsables del informe proponen
una clarificación urgente de su papel dentro del
colectivo de periodistas.
Y
es que la situación de los periodistas free-lance
está muy poco respaldada por las leyes, y aunque
por lo general se pueden afiliar a un sindicato profesional
y recibir una acreditación, cuentan con poca cobertura
social y profesional. Según el informe "Los
medios de comunicación y las comunidades autónomas"(2),
elaborado por Ibérica Comunicación, del total
de 24.574 periodistas en activo que existen en España,
4.180 trabajan sin contrato, es decir, un 17% del gremio.
Capítulo
Segundo: Donde se prosigue la narración de la desgracia
de nuestro caballero
Aprovechando el Día Mundial de la Libertad de Prensa,
la Federación de Asociaciones de la Prensa de España
(FAPE) (3) presentaba una declaración institucional
el pasado 3 de mayo, en el que, entre otras cuestiones relativas
a la profesión, se denunciaban "los "contratos
basura" con sus correspondientes "sueldos basura"
para periodistas jóvenes; el trabajo de periodistas
en prácticas y los "becarios" absolutamente
gratuitos cuando encubren puestos laborales y el abuso del
periodista autónomo freelancer o colaborador, sin
derechos sociales".
En
definitiva, no corren buenos tiempos para la profesión
periodística en general, y evidentemente, menos todavía
para uno de sus colectivos más vulnerables, como
es el de los freelance. Sin embargo, como decíamos
al principio, su número aumenta. La principal razón
la apuntan los responsables de la "Free Lance International
Press", (FLIP)(4) una asociación cuyo origen
se ubica en Italia y que reúne a profesionales autónomos
de países tan diversos como Francia, Rusia, Brasil,
América Central, Chile, Estados Unidos, Turquía
o Irán: "Los editores y responsables de los
medios han comenzado a ver las ventajas de utilizar freelances,
los cuales no ocupan espacio en las redacciones, no requieren
retribuciones sanitarias ni de pensiones, y son generalmente
más eficientes. La expansión del periodismo
freelance ha traído mayores oportunidades de trabajo,
pero también de ser tratados injustamente".
El
actual presidente de FLIP, el italiano Virgilio Violo, añade
además que "lo que más nos preocupa es,
especialmente cuando consideras la inacabable fascinación
que el periodismo tiene para los jóvenes, la extendida
falta de reconocimiento de nuestros derechos profesionales".
Derechos además que, con la llegada de los grandes
grupos y las nuevas tecnologías multimedia, ni siquiera
están contemplados o cuando menos poco definidos.
Un caso concreto es el de los derechos de autor de los periodistas.
En este sentido, la Association des Journalistes indepéndants
du Québec, (AJIQ) (5) que agrupa a unos 200 profesionales
de esta región canadiense, inscribió en 1999
un recurso colectivo por valor de 30 millones de dólares
contra los editores de seis diarios, tres semanarios y cinco
revistas quebequenses, así como contra CEDROM-SNI,
una gran compañía documental que archiva los
artículos de dichas empresas periodísticas
en formato CD-ROM.
En
su opinión, el fondo del litigio es simple: Tradicionalmente,
los periodistas han venido vendiendo sus colaboraciones
para que el medio las editara una vez. Pero, ¿qué
pasa con los derechos de posteriores reproducciones cuando
los medios son grandes compañías multimedia
que utilizan los mismos contenidos en distintas publicaciones
del grupo o en distintos formatos, como puede ser el CD-ROM
o la Web, o simplemente venden dichos contenidos a otros
medios de la competencia?. Por ello, los periodistas también
quieren negociar los honorarios suplementarios por toda
utilización posterior de sus trabajos. Como apuntan
los responsables de AJIQ, los tribunales de Francia y Estados
Unidos han dado la razón a las asociaciones de periodistas
en este sentido.
Como vemos, esta nueva situación mediática
está implicando también un cambio en el modo
de trabajo de los periodistas. Un ejemplo significativo
de este nuevo panorama profesional es el analizado por Eric
Klinenberg, investigador de la Universidad de California
en Berkeley (6). Klinenberg describe la situación
de The Tribune Company, un grupo multimedia que además
de editar el conocido periódico The Chicago Tribune,
posee tres periódicos regionales, una gran televisión
nacional, parte en otra cadena nacional, cuatro estaciones
de radio, una editorial, sociedades de producción
y distribución de emisiones televisadas, y ha invertido
decenas de millones de dólares en el mundo de los
contenidos de Internet. En esta empresa se estila el periodista
multimedia que escribe y edita para prensa escrita, radio,
televisión e Internet. El resultado, según
Klinenberg, es que "los periodistas trabajan más,
disponen de menos tiempo para realizar sus investigaciones
y para escribirlas y producen informaciones más superficiales".
Capítulo
Tercero: Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo Don
Quijote en armarse caballero
Como puede haberse deducido, dentro de los propios freelances
también hay diferentes situaciones, principalmente
dos: aquellos que deciden "normalizar" su situación
laboral y constituirse como autónomos, y aquellos
que colaboran sin contrato, que les permite la no realización
de la declaración de la Renta, pero les sitúa
en una situación cuando menos nebulosa en la que
carecen de cualquier contraprestación laboral y social.
En el primer caso, las ventajas de convertirse en autónomo
son claras: se le reconoce como trabajador, con todos sus
derechos laborales y sociales, y se normaliza y legaliza
su situación. Pero los inconvenientes también
son claros. En primer lugar, todos los costes de Seguridad
Social y de obligaciones con Hacienda corren a cargo del
autónomo, que además debe hacer frente a un
sinfín de papeleo con el que va actualizando su condición.
Por ello, el periodista freelance tiene que tener muy claro
la diferencia entre bruto y neto, ya que debe destinar una
buena parte de sus ingresos brutos a sus obligaciones con
Hacienda, y así por ejemplo, si un freelance quiere
ganar un suelo neto mensual de unas 100.000 pesetas, debe
conseguir colaboraciones anuales brutas que ronden los 2
millones y medio de pesetas.
En el segundo caso, el de los "clandestinos",
al no declarar sus ingresos a Hacienda, no tienen estos
problemas de papeleo, pero como decíamos, tampoco
reciben compensaciones sociales como declarantes. Por su
parte, las empresas periodísticas, para no caer en
situaciones de ilegalidad, obligan a firmar a todos sus
colaboradores un recibo por colaboración normalmente
publicada, en el que se deduce un 18% del bruto para destinarlo
a gastos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
(IRPF). Esta situación conlleva que la responsabilidad
última recaiga en el colaborador, que debe decidir
si declarar o no sus ingresos.
Capítulo
Cuarto: Que trata de muchas y grandes cosas
Después de lo dicho, a más de uno se le habrán
quitado las ganas de seguir este camino profesional. Sin
embargo, no se trata de ser pesimista, sino de ser un optimista
informado. Y digo esto porque, a pesar de todo, el periodismo
freelance tiene también sus virtudes y sus ventajas,
que pueden alentar al ejercicio del periodismo a través
de esta fórmula laboral.
En
primer lugar, libertad en el ejercicio profesional: no hay
horarios que cumplir, ni hay que trasladarse a la redacción
del medio. Y más hoy día, gracias a la aparición
de Internet, y por ende, del teletrabajo, por el que cualquiera
que tenga en su casa un ordenador con módem puede
colaborar con cualquier medio de comunicación del
mundo, en pijama, con una cerveza en su mesa y escuchando
a un grupo de música hardcore, si así le apetece
y es capaz de realizar su trabajo.
En segundo lugar, es una buena oportunidad de empezar en
el mundo del periodismo para las jóvenes generaciones
de recién licenciados, y en general, para cualquier
persona que posea la formación necesaria y tenga
algo interesante que contar. Y aquí otra vez el mundo
de las nuevas tecnologías es el gran aliado, como
medio y como mensaje. Los jóvenes periodistas, imbuidos
en lo que ya se conoce como generación digital, se
interesan por unas nuevas tecnologías que dominan
y que utilizan, por un lado, como herramienta de comunicación
que les conecta con la redacción del medio, y por
otro lado, como contenido en sí, propiciando la aparición
de los periodistas especializados en nuevas tecnologías
e Internet, dado el interés social creciente que
existe por estos temas. Además, la necesidad de modernización
de los medios de comunicación para poder competir
con garantías hace que la demanda de profesionales
de la "era tecnológica" sea cada vez más
acuciante. Así lo indica, por poner un ejemplo, un
estudio de la Generalitat de Catalunya (7).
En tercer lugar, porque ofrece la posibilidad de especializarse
en un tema específico que apasiona y motiva al periodista
pero que no da para contratarle en la redacción del
medio. Así pues, en vez de trabajar en la plantilla
de un medio concreto, el periodista que, en su caso, se
especialice en música rock, podrá colaborar
en multitud de revistas de música, en diarios que
esporádicamente incluyan informaciones sobre rock
o en radios que quieran dar alguna información concreta
sobre rock, por ejemplo. Además, la tendencia del
periodismo actual, que debe hacer frente a un público
cada vez más segmentado y ávido de contenidos
frescos y diferentes, reclama urgentemente a más
profesionales especializados en temas muy concretos, como
la música, la ciencia y la tecnología, la
cultura o los temas de interés social, por ejemplo.
A
modo de conclusión, el fenómeno de los profesionales
freelance, dada la tendencia actual del periodismo en particular
y de la sociedad en general, va a ocupar un puesto cada
vez más importante, y va a ser necesaria la reformulación
de muchos conceptos sociales, económicos, laborales
y tecnológicos. A la hora de mejorar y normalizar
la situación de estos profesionales, no se puede
en mi opinión cargar las tintas en un supuesto único
responsable, sino que tiene que ser tarea de todos los actores
implicados, es decir, medios de comunicación, autoridades
político-económicas y los propios freelance,
los que lleguen a un entendimiento que beneficie a todos,
porque de lo contrario, todos tienen qué perder de
alguna u otra manera.
En definitiva, lo ideal sería que los medios de comunicación
ofrecieran mejores condiciones laborales y económicas
en consonancia con el beneficio que les reporta la utilización
de freelances, que los responsables políticos y económicos
dictaran leyes que facilitaran el ejercicio de la profesión,
y que los propios profesionales freelances se organizaran
para defender sus derechos y poder así depurar los
posibles excesos de cualquier tipo, ya fueran propios o
ajenos.
Ver
Guía de recursos en Internet
sobre el mundo del periodismo freelance
Notas:
(1) http://www.ijnet.org
(2) Léase Ibérica Comunicación, "Los
medios de comunicación y las comunidades autónomas",
2000
(3) La declaración de la FAPE puede leerse en http://www.aprensamur.com
(4) http://www.flipnews.org
(5) http://www.ajiq.qc.ca
(6) Léase a Eric Klinenberg, "Los periodistas
"multiusos" del Chicago Tribune", en la versión
castellana en Sala de Prensa.
(7) Léase AAVV., Catalunya en Xarxa, Barcelona, Comissionat
per a la Societat de la Informació, Generalitat de
Catalunya, 1999.
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