jueves, enero 13, 2011

DERECHOS DE AUTOR VS. OTROS DERECHOS INTELECTUALES: UNA GRAN INJUSTICIA

Durante el último mes, con todo el jaleo de la (mal llamada) Ley Sinde y su "fracaso" en el Congreso de los Diputados, muchos autodenominados "creadores", entre ellos compositores, músicos, actores, directores, algún que otro escritor y varios "intelectuales" y políticos, han publicado múltiples artículos y han hecho declaraciones por diferentes medios exigiendo al Gobierno una protección efectiva de los derechos de autor, y destacando la importancia de los mismos para garantizar el futuro de la Cultura.

La Ley Sinde no solucionará sus problemas y generará otros mucho más graves, pero coincido con los "creadores" en un punto: es importante proteger los derechos de autor, y que los artistas obtengan beneficios por su trabajo. El problema es: ¿hasta dónde hay que proteger esos derechos? ¿Hasta dónde deben llegar los beneficios de un autor por escribir un libro, una obra de teatro o una canción?

Según la actual legislación europea, un autor tiene derechos patrimoniales por su obra hasta 70 años después de su muerte. A partir de ahí, mantendría los derechos morales, pero la obra pasaría al dominio público y podría ser utilizada libremente.

Esto supone que si yo escribo una canción tan excepcional como "Opá, yo viace un corrá" con 25 años, y muero a los 80, obtendría beneficios económicos de la misma y estaría protegido económicamente durante 55 años, y mis descendientes durante 70 años más, un total de explotación comercial de mi magna obra de 125 años.

¿Es este periodo excesivo, insuficiente, o justo para con los autores? Para saberlo, parece lógico comparar este periodo de protección con otros derechos intelectuales e industriales (y no comparar con maseratis o tomates, que no tienen nada que ver con las creaciones intelectuales), para ver si los autores están correctamente protegidos o, por el contrario, es necesario aumentar o reducir esa protección legal por el bien de la Cultura. Estos son los resultados tras una somera investigación:


* Diseño industrial: 25 años
En España, los diseños industriales están protegidos por Ley por un máximo de 25 años. Esto afecta al diseño de todo tipo de cosas: máquinas, muebles, una página web...

* Patentes: 20 años
Si tu empresa consigue una patente, algo que resulta caro y complejo en España, obtendrás como máximo una protección de 20 años. Y ojo, que hay muchas cosas que no son patentables aunque tú o tu empresa seáis los inventores o "creadores", como por ejemplo un programa informático, un principio teórico o científico, o una idea de negocio. Más información en la Wikipedia.

* Patentes farmacéuticas y fitosanitarias: 25 años
 Funciona como una patente normal con un límite de 20 años, pero en en el caso de las patentes de productos farmacéuticos y fitosanitarios es posible solicitar lo que se conoce como Certificado Complementario de Protección (CCP), que extiende, por un periodo máximo de cinco años, la protección de la patente una vez haya caducado. O sea, que si una empresa farmacéutica patenta una nueva medicina, como la Aspirina, la Viagra o la Penicilina, tendrá un periodo máximo de explotación de 25 años antes de que pase a ser de dominio público.

Por tanto, si yo escribo una canción tan excepcional y tan importante para la Cultura global como "La barbacoa", estaré protegido durante toda mi vida, y hasta 70 años después de mi muerte.

Pero si tras estudiar medicina, doctorarme, dedicar toda mi vida a la investigación, invertir muchos millones de euros y trabajar con un mega equipo multidisciplinar de investigadores, resulta que descubro la cura contra el cáncer, estaré protegido durante 25 años como máximo.

Las patentes se limitan para garantizar que tras un periodo razonable que permita recuperar la inversión realizada, el descubrimiento pase al dominio público por el bien de la Humanidad, y para que otras personas y empresas puedan utilizar ese conocimiento como base para nuevos inventos, descubrimientos e ideas, ayudando así a avanzar con mayor rapidez y a mejorar el conocimiento global por el bien de todos.

Pero, ¿y no debería ser igual en el mundo de la Cultura? ¿No se basan los artistas y creadores en obras anteriores para realizar las suyas? ¿No debería por tanto aplicarse el mismo criterio que para las patentes? ¿Por qué una canción o una novela tienen una protección económica infinitamente mayor que la construcción de una carretera o que el descubrimiento de un nuevo fármaco para erradicar la malaria? ¿No deberían liberarse las obras artísticas mucho antes para que la Cultura avance más rápido?

Además, en el caso de la Cultura, lo normal es que la explotación económica de una película, obra de teatro, canción o libro, se produzca en un periodo de tiempo muy corto, normalmente inferior a los dos años, que es cuando se realiza una comercialización masiva. A partir de ahí normalmente se empieza a cobrar por otros usos y obras derivadas, pero no por comercialización masiva directa. Justo lo contrario de lo que ocurre con la protección industrial, donde la recuperación de la inversión es de mucho más largo plazo, sobre todo porque los costes y esfuerzos de la creación son infinitamente superiores.

Personalmente, además, y como consumidor de productos culturales, no me gusta que un autor pueda vivir toda su vida como un pachá por solo una obra realizada, por buena que esta sea. Y no me gusta porque produce acomodo y relajo, y eso dificulta la creación de nuevas obras maestras. ¿Para qué voy a trabajar duro en crear nuevas obras si escribiendo "Corazón partío" tengo garantizada una vida de oro para mí y para mis descendientes?

¿No sería mejor limitar esos derechos patrimoniales a, digamos, 5 años, para garantizar que pasado ese tiempo el autor vuelve a ponerse a trabajar de firme para seguir ganándose el pan? ¿No son 5 años de explotación comercial suficientes para obras que pueden hacerse, en algunos casos, con unas horas de trabajo tras tomarse unos cubatas y fumarse unos porros? ¿De verdad que el autor del "Aserejé" o la guionista de "Mentiras y gordas" merecen que sus obras les generen beneficios durante más de 100 años?

Por poner un ejemplo, "La Macarena" seguía generando beneficios a sus autores por valor de más de 60 millones de euros al año, ¡10 años después de su éxito! ¿Es esto de verdad razonable?

Volviendo a la Ley Sinde, esta disposición (aún no aprobada pero en proceso de negociación por los partidos políticos) pretende que los autores y empresas que gestionan derechos de autor puedan recurrir a una comisión especial del Ministerio de Cultura en caso de infracción de sus derechos, sin protección judicial efectiva para los demandados.

En cambio, hasta donde yo sé, en el caso de infracción de una patente o de cualquier otro derecho industrial, el proceso sí debe ceñirse en todo momento a la presentación de una demanda ante los jueces pertinentes, siguiendo todo el proceso normal de la Justicia.

A pesar de todo ello, no veo a los inventores, investigadores y científicos haciendo manifestaciones y creando lobbies para proteger sus derechos intelectuales, ni a las empresas farmacéuticas presionando a los gobiernos para aumentar el tiempo de las patentes o para que se creen vías paralelas a la Justicia para protegerse ante una violación de sus derechos. Y no lo hacen porque es absurdo.

Estos días los políticos tienen la oportunidad de demostrarnos a todos qué es más importante, y qué merece más respeto y protección, si los autores de temas como "Cachete, pechito y ombligo" o "A mover la colita", o los futuros descubridores de la cura contra el cáncer o de un nuevo sistema de producción de energía limpia, segura y renovable que sustituya al petróleo.

En mi caso, lo tengo claro: no aumentaría los derechos intelectuales de los científicos o investigadores ni los derechos industriales de las patentes, porque creo que son suficientes y que hacerlo sería negativo para toda la Sociedad.

Pero sí reduciría de forma sustancial los enormes y absurdos privilegios que hoy en día tienen las industrias culturales y los "creadores", porque dificultan más que ayudan a la generación de Cultura y al desarrollo de nuevos modelos de negocio, y porque además suponen un gigantesco agravio comparativo y una gran injusticia con otras profesiones e industrias mucho más importantes y con un grado de creatividad y esfuerzo intelectual igual o superior.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues yo soy devolucionista ;)
http://lasindias.net/indianopedia/Devolucionismo

Ferreira dijo...

Buf... yo hasta ahí no llego, creo que los autores sí deben obtener beneficios de su trabajo, y en eso los derechos intelectuales son fundamentales.

El problema es hasta dónde, y hasta cuándo. Y si esos derechos deben ponerse por encima de otros (que yo creo que no).

Pablo dijo...

Los autores tienen derecho a sus obras así como cada cual tiene derecho a su salario a fin de mes como fruto de su trabajo.

Pero ningun derecho es absoluto y no se debe abusar del mismo.

Es hora de que entiendan que en un mundo globalizado y con la hiperconectividad existente el nuevo modelo de negocios no pasa por censurar a los usuarios y limitarles lo que pueden hacer con el material disponible, sino en buscar y explorar nuevos canales para hacer rentable su produccion.

Cancer colorectal dijo...

buena información, hay puntos que no tenia en cuneta de los derechos de autor

Fernando dijo...

Otro absurdo es contar el tiempo a partir de la muerte del autor. Con ese criterio, una obra pasará más tarde o más pronto al dominio público dependiendo de cuándo se muera el autor.

Una novela hecha en la vejez de un autor podrá generar 75 años de derechos y la novela que hizo en su juventud podría generar 120 años de derechos.