lunes, agosto 08, 2011

POR QUÉ ME VOY A SILICON VALLEY

Desde que empecé a contar públicamente mi decisión de irme a vivir a Silicon Valley, me he encontrado con multitud de reacciones muy curiosas. Da la sensación de que algunas personas solo son capaces de ver el mundo desde su propia posición pre-establecida, y todo lo filtran a través de ese tamiz, como una forma de reafirmar sus puntos de vista. De ahí que haya creído oportuno aclarar las razones de mi marcha con este texto.

Y es que en vez de preguntarme por las razones de mi marcha, se me ha acusado de forma directa o indirecta de huir de la crisis en España antes de que nos intervengan, de marcharme para no tener que aguantar el probable futuro gobierno del PP tras las elecciones, de escapar de una supuesta ola de inmigración "que está destruyendo la patria", de irme para dar un "pelotazo", de creer que Silicon Valley es la tierra prometida y que solucionará todos los problemas de mi empresa y mil zarandajas más. Hasta me han dicho que si me voy a buscar trabajo allí, abandonando Red Karaoke. :o

Y no. Nada de eso es cierto. Para empezar, debo aclarar que no me voy a vivir allí para siempre. Mi idea es estar en San Francisco un año y, una vez cumplidos mis objetivos, volver a España que es el país donde realmente me gusta vivir.

Y no, tampoco me voy por razones externas como la situación política o económica. Y mucho menos me voy porque crea que Silicon Valley va a solucionar los problemas de mi empresa o por que sea la tierra prometida o un nuevo "El Dorado".

Me voy, sencillamente, porque hemos detectado una oportunidad para Red Karaoke, y es mi responsabilidad conseguir lo mejor para mi empresa y hacerla crecer.

Mis objetivos allí son claros: conseguir acuerdos globales para distribuir nuestras aplicaciones y servicios de karaoke online en todo tipo de dispositivos y plataformas, empujar nuestra presencia en Estados Unidos instalando una oficina allí, darnos a conocer más y mejor entre el sector online de EEUU, ganar más presencia en medios internacionales para consolidar nuestro liderazgo mundial y, quizá, buscar nuevos inversores para llevar nuestro proyecto a una nueva dimensión.

Red Karaoke lleva cuatro años en el mercado. Cuatro años muy duros en los que hemos cometido muchos errores hasta encontrar el modelo de negocio adecuado. Cuatro años de construcción de producto y marca, de inventar una nueva categoría de negocio que no existía antes de nuestro lanzamiento, y de esperar el momento idóneo para dar el gran salto que siempre tuvimos en mente.

Estoy convencido de que ese gran salto también se puede dar desde España. De hecho, desde aquí hemos empezado a darlo, creando el servicio de karaoke online líder en todo el mundo, cerrando acuerdos globales con algunos fabricantes de televisión, y preparando nuevos y prometedores productos que verán la luz en septiembre.

Pero aunque es posible hacerlo desde aquí, hay que reconocer que es mucho más difícil. España no está aún en el mapa de la innovación mundial en Internet. No es una referencia, y convencer a empresas de Asia o EEUU de trabajar con una pequeña startup española de Internet no es tarea sencilla, aunque tengas un buen producto que ofrecer.

La realidad se impone, y resulta más sencillo intentarlo desde el corazón del mundo digital, desde el sitio donde están las grandes compañías de Internet, desde el lugar donde se hacen los grandes acuerdos, las más grandes inversiones y donde radican los medios de comunicación de alcance global. Ese sitio, nos guste o no, es Silicon Valley. Para una empresa digital tener una oficina allí es como un sello de garantía de que vas en serio, y de que realmente estás presente en los grandes mercados y eres ambicioso.

Obviamente, eso no es nada si luego no demuestras lo que vales. Pero lo que sí ofrece Silicon Valley es que tendrás la oportunidad de intentarlo. Algo que no siempre ocurre en España, donde las grandes empresas y los medios de comunicación son muchísimo más reacios a escuchar y dar oportunidades a nuevos proyectos, especialmente si son españoles. En España importan más tus contactos, tu agenda y tus relaciones que tu producto. Justo al revés que en Silicon Valley.

La pregunta a hacerse sería por qué considero que ahora es el momento de intentarlo, y no antes o después. La razón, en nuestro caso, es por que ahora es cuándo hemos considerado que tenemos un producto y un modelo de negocio probados y lo suficientemente atractivos para competir a nivel global. Y el hecho de que creo que ha llegado el momento de la popularización masiva de la televisión conectada, y ahí Red Karaoke tiene mucho que decir.

Pero aparte de todo eso, antes de tomar una decisión de este tipo, teníamos que cerciorarnos de que realmente tenemos el potencial suficiente para competir en un entorno fuera de nuestra zona de confort y de alta exigencia como Silicon Valley. Instalarse allí es complejo y caro, y no queríamos lanzarnos sin red.

Por eso estuve en San Francisco en abril, con un viaje organizado por ICEX, Red.es y aDigital, y la recepción a Red Karaoke fue increíblemente buena: ganamos una competición de startups, se nos acercaron varios inversores interesados en entrar en una hipotética 2ª ronda de financiación, tuvimos múltiples reuniones con partners potenciales... en general, encontré más interés allí en una semana, sin tener contactos previos, del que hemos conseguido aquí en 1 año.

Por todo ello, creo que es el momento de intentarlo. Sé que no será fácil, porque ir a Silicon Valley es como jugar en la Champions League de los negocios digitales y el nivel de exigencia es máximo y la competencia durísima, pero creo que el potencial de negocio que tenemos merece la pena asumir ese riesgo y realizar el tremendo esfuerzo económico y personal que supone una decisión así.

Ya solo quedan días. Ahora toca cruzar los dedos y trabajar duro para que todo salga bien. :)

jueves, mayo 12, 2011

BUSCAMOS PROGRAMADORES PARA RED KARAOKE

En Red Karaoke estamos afrontando una nueva etapa de crecimiento, y para afrontar todos los increíbles retos que tenemos por delante estamos buscando programadores que quieran incorporarse a nuestro equipo.

Si encajas en alguno de los perfiles que buscamos (solo si encajas, por favor, si no cumples los requisitos no lo hagas) y te interesa participar en un proyecto global de gran proyección y en un momento apasionante y divertido, escríbenos a info at redkaraoke puntocom.

A los seleccionados les prometemos mucho trabajo y retos interesantes, y también buen rollo, diversión y un salario acorde a sus capacidades. Ah, y si todo va bien una buena carrera y desarrollo profesional para el futuro.

Condiciones comunes a todos los perfiles: nivel de inglés muy alto (haremos prueba) y que estés dispuesto a trabajar en Logroño (La Rioja), uno de los mejores lugares para vivir de España y posiblemente del mundo. :)

Los perfiles que buscamos en este momento son:

Analista Programador Flex / Flash

Requisitos mínimos:
- Experiencia de al menos 2 años en desarrollo Web con Flex y Flash (ActionScript)
- Conocimientos de HTML, JavaScript, CSS, etc.

Requisitos deseables:
- Conocimientos de programación con PHP y MySQL.
- Conocimientos de administración y configuración de Media Servers (FMS, Wowza, Red5, etc).

Programador PHP

Requisitos mínimos:
- Experiencia de al menos 2 años en desarrollo Web con PHP y MySQL.
- Conocimientos de HTML, JavaScript, CSS, etc.

Requisitos deseables:
- Conocimientos de administración básica de entornos Linux.
- Programación con Java y Perl.

¡Anímate a cambiar tu vida para siempre y vente a cantar y jugar con nosotros! ;)

miércoles, febrero 02, 2011

GUERRAS DIGITALES: LOS DINOSAURIOS CONTRAATACAN

No soy muy dado a las teorías conspiranoicas que tanto gustan a muchos internautas, pero los hechos hablan por sí solos: en España (y en algunos otros sitios) estamos viviendo desde unos dos años un ataque sin parangón a Internet, una auténtica guerra digital (¿la primera?) con el único objetivo de controlar y/o limitar los efectos de una Red libre como la que hemos tenido hasta ahora.

Como siempre que se produce una revolución, e Internet lo es en casi todos los aspectos, sociales, económicos y hasta políticos, las viejas estructuras de poder salen de sus madrigueras de caoba y pan de oro e intentan sofocarla, controlarla o, cuando menos, minimizar sus efectos. Son los viejos dinosaurios, que se niegan a extinguirse, y que lucharán a sangre y fuego para mantener su estatus de privilegio frente a la nueva raza, más rápida y ágil, que tarde o temprano acabará con ellos.

Hablo, claro está, de aquellos que no han querido o sabido adaptarse a la nueva era digital. Grandes empresas muy asentadas y con ingentes beneficios que ven como Internet, los nuevos negocios digitales, y sobre todo unos ciudadanos más informados, conectados y exigentes que nunca, les generan problemas constantes y una pérdidas evidentes en sus cuentas de resultados, porque escapan a su control de la información y buscan alternativas mejores gracias a Internet.

Hablo de industrias culturales como las discográficas, las productoras y distribuidoras de cine y televisión, las editoriales de libros y por supuesto las entidades de gestión de derechos de autor y sus mamporreros los "autores" consagrados (no todos, por suerte), que fuerzan a los políticos a aprobar legislaciones como la Ley Sinde, cuyo único objetivo es intentar frenar a los negocios digitales, legales o no, saltándose a la torera a los jueces para tener el poder en sus manos de cerrar cualquier sitio web que se les antoje sin que nadie pueda decir nada. Una ley mordaza para acallar las voces discrepantes... y los negocios que hacen temblar a sus viejos accionistas.

Hablo de medios de comunicación tradicionales, como la prensa escrita, la radio y la televisión, que lanzan (no todos, pero sí muchos de ellos) andanadas constantes sobre las maldades que esconde Internet, en una ya larga campaña de descrédito a todo lo que huela a digital: noticias sobre pederastia, tráfico de drogas, terrorismo, pornografía, virus informáticos, pirateria, lo malos que son Google o Facebook y mucho más: todo es culpa de Internet para ciertos medios.

Hablo, cómo no, de las grandes empresas de telecomunicaciones que ven cómo se reduce su negocio monopolístico gracias a herramientas como Skype o WhatsApp, y preparan importantes subidas de los precios de las conexiones a Internet, y amenazan de forma constante con el siguiente paso, que será acabar con la neutralidad de la Red para controlar ellos todo el negocio online y que ni un euro escape de sus garras.

Hablo también de políticos que no entienden Internet, y que si la entienden sienten miedo porque da la información y el poder al pueblo para tomar decisiones, para organizarse, para exigir y en último término para lanzarse a la calle para lograr cambios, como ha ocurrido en Túnez y ahora en Egipto.  Políticos que cortan Internet para dilatar su caída en desgracia, como en el propio Egipto, o crean legislaciones dictadas por esas viejas industrias a las que tanto deben, también con el objetivo de controlar lo que los ciudadanos puedan hacer fuera de su mirada. Políticos que atacan por todos los medios posibles a oasis de libertad como Wikileaks.

Da la sensación de que todos ellos, todos esos dinosaurios, se hayan puesto de acuerdo a la vez para crear la tormenta perfecta que acabe con la libertad de Internet, para atacarla desde todos los frentes. Para eliminar las voces discordantes y controlar el negocio, y para evitar su inevitable declive.

Pero, ¿sabéis qué? Son dinosaurios. Van a extinguirse. Y no podrán evitarlo. Ya es tarde para ellos. Más les valdría unirse a la gran marea digital y tratar de aprovechar las ventajas de Internet para su beneficio, porque ya somos demasiados los que estamos enfrente, y los que pelearemos por un futuro mejor, más libre, más informado, más conectado.

Será una guerra dura y difícil, habrá muchas bajas y perderemos algunas batallas, pero la victoria será nuestra. Podrán dilatarla, podrán entorpercerla, pero jamás evitarla. Porque son dinosaurios y van a extinguirse. Alea jacta est, amigos, hace tiempo que cruzamos el Rubicón, y nadie podrá quitarnos las libertades que gracias a la Red hemos conquistado.

jueves, enero 13, 2011

DERECHOS DE AUTOR VS. OTROS DERECHOS INTELECTUALES: UNA GRAN INJUSTICIA

Durante el último mes, con todo el jaleo de la (mal llamada) Ley Sinde y su "fracaso" en el Congreso de los Diputados, muchos autodenominados "creadores", entre ellos compositores, músicos, actores, directores, algún que otro escritor y varios "intelectuales" y políticos, han publicado múltiples artículos y han hecho declaraciones por diferentes medios exigiendo al Gobierno una protección efectiva de los derechos de autor, y destacando la importancia de los mismos para garantizar el futuro de la Cultura.

La Ley Sinde no solucionará sus problemas y generará otros mucho más graves, pero coincido con los "creadores" en un punto: es importante proteger los derechos de autor, y que los artistas obtengan beneficios por su trabajo. El problema es: ¿hasta dónde hay que proteger esos derechos? ¿Hasta dónde deben llegar los beneficios de un autor por escribir un libro, una obra de teatro o una canción?

Según la actual legislación europea, un autor tiene derechos patrimoniales por su obra hasta 70 años después de su muerte. A partir de ahí, mantendría los derechos morales, pero la obra pasaría al dominio público y podría ser utilizada libremente.

Esto supone que si yo escribo una canción tan excepcional como "Opá, yo viace un corrá" con 25 años, y muero a los 80, obtendría beneficios económicos de la misma y estaría protegido económicamente durante 55 años, y mis descendientes durante 70 años más, un total de explotación comercial de mi magna obra de 125 años.

¿Es este periodo excesivo, insuficiente, o justo para con los autores? Para saberlo, parece lógico comparar este periodo de protección con otros derechos intelectuales e industriales (y no comparar con maseratis o tomates, que no tienen nada que ver con las creaciones intelectuales), para ver si los autores están correctamente protegidos o, por el contrario, es necesario aumentar o reducir esa protección legal por el bien de la Cultura. Estos son los resultados tras una somera investigación:


* Diseño industrial: 25 años
En España, los diseños industriales están protegidos por Ley por un máximo de 25 años. Esto afecta al diseño de todo tipo de cosas: máquinas, muebles, una página web...

* Patentes: 20 años
Si tu empresa consigue una patente, algo que resulta caro y complejo en España, obtendrás como máximo una protección de 20 años. Y ojo, que hay muchas cosas que no son patentables aunque tú o tu empresa seáis los inventores o "creadores", como por ejemplo un programa informático, un principio teórico o científico, o una idea de negocio. Más información en la Wikipedia.

* Patentes farmacéuticas y fitosanitarias: 25 años
 Funciona como una patente normal con un límite de 20 años, pero en en el caso de las patentes de productos farmacéuticos y fitosanitarios es posible solicitar lo que se conoce como Certificado Complementario de Protección (CCP), que extiende, por un periodo máximo de cinco años, la protección de la patente una vez haya caducado. O sea, que si una empresa farmacéutica patenta una nueva medicina, como la Aspirina, la Viagra o la Penicilina, tendrá un periodo máximo de explotación de 25 años antes de que pase a ser de dominio público.

Por tanto, si yo escribo una canción tan excepcional y tan importante para la Cultura global como "La barbacoa", estaré protegido durante toda mi vida, y hasta 70 años después de mi muerte.

Pero si tras estudiar medicina, doctorarme, dedicar toda mi vida a la investigación, invertir muchos millones de euros y trabajar con un mega equipo multidisciplinar de investigadores, resulta que descubro la cura contra el cáncer, estaré protegido durante 25 años como máximo.

Las patentes se limitan para garantizar que tras un periodo razonable que permita recuperar la inversión realizada, el descubrimiento pase al dominio público por el bien de la Humanidad, y para que otras personas y empresas puedan utilizar ese conocimiento como base para nuevos inventos, descubrimientos e ideas, ayudando así a avanzar con mayor rapidez y a mejorar el conocimiento global por el bien de todos.

Pero, ¿y no debería ser igual en el mundo de la Cultura? ¿No se basan los artistas y creadores en obras anteriores para realizar las suyas? ¿No debería por tanto aplicarse el mismo criterio que para las patentes? ¿Por qué una canción o una novela tienen una protección económica infinitamente mayor que la construcción de una carretera o que el descubrimiento de un nuevo fármaco para erradicar la malaria? ¿No deberían liberarse las obras artísticas mucho antes para que la Cultura avance más rápido?

Además, en el caso de la Cultura, lo normal es que la explotación económica de una película, obra de teatro, canción o libro, se produzca en un periodo de tiempo muy corto, normalmente inferior a los dos años, que es cuando se realiza una comercialización masiva. A partir de ahí normalmente se empieza a cobrar por otros usos y obras derivadas, pero no por comercialización masiva directa. Justo lo contrario de lo que ocurre con la protección industrial, donde la recuperación de la inversión es de mucho más largo plazo, sobre todo porque los costes y esfuerzos de la creación son infinitamente superiores.

Personalmente, además, y como consumidor de productos culturales, no me gusta que un autor pueda vivir toda su vida como un pachá por solo una obra realizada, por buena que esta sea. Y no me gusta porque produce acomodo y relajo, y eso dificulta la creación de nuevas obras maestras. ¿Para qué voy a trabajar duro en crear nuevas obras si escribiendo "Corazón partío" tengo garantizada una vida de oro para mí y para mis descendientes?

¿No sería mejor limitar esos derechos patrimoniales a, digamos, 5 años, para garantizar que pasado ese tiempo el autor vuelve a ponerse a trabajar de firme para seguir ganándose el pan? ¿No son 5 años de explotación comercial suficientes para obras que pueden hacerse, en algunos casos, con unas horas de trabajo tras tomarse unos cubatas y fumarse unos porros? ¿De verdad que el autor del "Aserejé" o la guionista de "Mentiras y gordas" merecen que sus obras les generen beneficios durante más de 100 años?

Por poner un ejemplo, "La Macarena" seguía generando beneficios a sus autores por valor de más de 60 millones de euros al año, ¡10 años después de su éxito! ¿Es esto de verdad razonable?

Volviendo a la Ley Sinde, esta disposición (aún no aprobada pero en proceso de negociación por los partidos políticos) pretende que los autores y empresas que gestionan derechos de autor puedan recurrir a una comisión especial del Ministerio de Cultura en caso de infracción de sus derechos, sin protección judicial efectiva para los demandados.

En cambio, hasta donde yo sé, en el caso de infracción de una patente o de cualquier otro derecho industrial, el proceso sí debe ceñirse en todo momento a la presentación de una demanda ante los jueces pertinentes, siguiendo todo el proceso normal de la Justicia.

A pesar de todo ello, no veo a los inventores, investigadores y científicos haciendo manifestaciones y creando lobbies para proteger sus derechos intelectuales, ni a las empresas farmacéuticas presionando a los gobiernos para aumentar el tiempo de las patentes o para que se creen vías paralelas a la Justicia para protegerse ante una violación de sus derechos. Y no lo hacen porque es absurdo.

Estos días los políticos tienen la oportunidad de demostrarnos a todos qué es más importante, y qué merece más respeto y protección, si los autores de temas como "Cachete, pechito y ombligo" o "A mover la colita", o los futuros descubridores de la cura contra el cáncer o de un nuevo sistema de producción de energía limpia, segura y renovable que sustituya al petróleo.

En mi caso, lo tengo claro: no aumentaría los derechos intelectuales de los científicos o investigadores ni los derechos industriales de las patentes, porque creo que son suficientes y que hacerlo sería negativo para toda la Sociedad.

Pero sí reduciría de forma sustancial los enormes y absurdos privilegios que hoy en día tienen las industrias culturales y los "creadores", porque dificultan más que ayudan a la generación de Cultura y al desarrollo de nuevos modelos de negocio, y porque además suponen un gigantesco agravio comparativo y una gran injusticia con otras profesiones e industrias mucho más importantes y con un grado de creatividad y esfuerzo intelectual igual o superior.