lunes, agosto 09, 2010

SI NO EXISTIERA LA NEUTRALIDAD DE LA RED

Leyendo el excelente artículo sobre la neutralidad de la Red que ha publicado hoy en El País Rosa Jiménez Cano, me ha dado por pensar en las consecuencias que se hubieran derivado de la no existencia de esa neutralidad en Internet cuando se popularizó la red de redes. Nuestras vidas, sin duda alguna, serían hoy totalmente distintas de no haber existido esa neutralidad.

Hagamos un poco de periodismo ficción mirando a un pasado en el que las operadoras controlasen a su gusto todo lo que ocurriera en la Red...

Si en 1995 la base de Internet no hubiera sido la neutralidad, hoy no existiría Yahoo. En su lugar, seguiríamos navegando por el coto cerrado de AOL para tener correo electrónico y consultar contenidos de ocio. Por supuesto, tampoco existiría Google, en su lugar el gran buscador de contenidos online sería el buscador de MSN (ni siquiera existiría Bing). Y MSN no sería lo que es hoy, en realidad MSN seguiría siendo la red privada de Microsoft y seguramente no estaría conectada a Internet, serían redes paralelas y en competencia.

En lugar de la Wikipedia, tendríamos que seguir consultando la Britannica o Encarta, la enciclopedia multimedia de Microsoft, que nunca hubiera cerrado y seguiría siendo un gran negocio de pago.

Por supuesto, no existiría Skype. Quizá sí existiera la tecnología de telefonía IP, que en vez de servir para reducir la factura de teléfono de los usuarios, hubiera sido una tecnología transparente, desconocida para el común de los mortales, pero muy útil para aumentar los márgenes de beneficio de las operadoras de telefonía gracias a una gigantesca reducción de sus costes. Por supuesto, en un mundo sin Skype y sin telefonía IP de uso público, las tarifas telefónicas seguirían siendo prohibitivas y no tendríamos tarifas planas de conexión a Internet: la conexión se seguiría pagando por segundos o por caudal consumido.

En esa misma línea, no tendríamos programas P2P como eMule o Torrent para compartir contenidos... pero las operadoras sí utilizarían los ordenadores de los usuarios para reducir el coste de su ancho de banda con ese tipo de tecnologías, y todo ello sin que los propios internautas lo supieran y sin que pudieran hacer nada al respecto.

Youtube, claro está, nunca hubiera visto la luz. Tendríamos que conformarmos con ver online las mismas cadenas de televisión que vemos en la caja tonta, y posiblemente todos sus contenidos fuesen de pago por visión.

Para poder compartir nuestras fotos con los amigos no tendríamos Flickr: lo haríamos vía email, y con mucho cuidado de no enviar fotos de gran tamaño, porque las operadoras nos cobrarían por consumo de ancho de banda. Quizá sí hubiera alguna web de Kodak o Fujifilm donde poder imprimir previo pago nuestras fotos digitales, para poder tenerlas en papel, pero nada de tener un album online gratuito.

En España, los amos de la Red serían Terra, Ya.com, Navegalia y EresMas, y los diarios online serían líderes absolutos en contenidos al no existir blogs, diarios digitales puros, ni otros espacios de contenidos creados por los usuarios o por empresas alternativas a los grandes grupos de comunicación. No existirían los confidenciales ni las publicaciones online especializadas, ni por supuesto las redes de blogs. 

La música se seguiría comprando en CD, y en caso de existir descarga en MP3 sería siempre con DRM para no poder compartirla con nadie ni grabarla en ningún soporte. Ni siquiera tendríamos la capacidad de soñar con un servicio como Spotify o Grooveshark (si no lo has probado, hazlo ya!) ya que de haber música en streaming sería la del Hilo Musical de Telefónica, lógicamente pagando por canción escuchada o con una tarifa al mes superior a los 100 euros.

En lugar de Facebook o Tuenti, seguiríamos hablando con nuestros amigos por email o quizá por MSN Messenger o la mensajería de AOL. Twitter sería una entelequia absurda, quizá una tesis doctoral olvidada en algún cajón de una universidad americana.

Los pisos se seguirían buscando y comprando en Segunda Mano en papel, y los anuncios clasificados seguirían publicándose en los diarios impresos. Los viajes, claro, se seguirían comprando en Marsans, y para informarme sobre mi próximo coche tendría que ir a la versión online de Autopista. 

El navegador único sería Explorer 6 (o una versión anterior), y para reproducir vídeos usaríamos Windows Media.

En España no habría ni una sola empresa online pura y no existiría un sector entero de empresas digitales que dan trabajo a muchos miles de personas. De hecho, seguramente el número de internautas no hubiera pasado del millón de personas, un número parecido al de los clientes de Digital +.

Si yo quisiera publicar un artículo como éste, tendría que hacerlo en mi página personal... Para ello tendría que pagar no solo por mi dominio web y mi servicio de hosting: tendría que pagar también, siempre que las operadoras aprobasen mis contenidos, para ser indexado por el buscador que controlase el tráfico online, y para que los usuarios pudieran llegar hasta mi página.

Por supuesto, todo esto es ficción. Pero si permitimos que los políticos y las grandes corporaciones acaben con la neutralidad de la Red, quizá el futuro cercano no sea tan diferente a medio plazo. Por eso es tan importante posicionarse a favor de la neutralidad de la Red: imagina por un momento una Internet sin Facebook, Tuenti, Google, Spotify, Flickr, Youtube, Idealista, Twitter, eMule, los blogs, Yonkis, Microsiervos, señoras que..., Meetic y otros sitios de contactos, el IRC Hispano, Forocoches, Red Karaoke, los memes, los confidenciales, FourSquare, Gmail, la maldita granja de Farmville, los emoticonos y los avatares, el porno gratis, Second Life y Habbo Hotel, las risas de Libertad Digital, el niño loco alemán y las parodias de Hitler...

Nos perderíamos todo eso y mucho, muchísimo más. Y sobre todo nos perderíamos todo lo que aún está por inventar, todo lo que aún está por desarrollarse precisamente gracias a la neutralidad de la Red, que hace que una pequeña empresa fundada por dos riojanos pueda competir en Japón en igualdad de condiciones con una gran multinacional. Por poner un ejemplo, vaya. ;)

2 comentarios:

MEMOS dijo...

La pura verdad! dónde estaríamos?

Anónimo dijo...

Dios! Qué serñia de nosotros sin poder disfrutar de la sabiduría de Federico???! X-D