lunes, octubre 06, 2003

INTERNET NO HUELE A MUERTO; TIENE LOS PAÑALES SUCIOS

Por Alex Fernández Muerza.- Vayamos por partes. Primero vino la era del despilfarro. En una entrevista concedida al diario argentino Clarín, Wenceslao Casares, fundador del banco online Patagon, reconocía que en dos años "tiramos a la basura 270 millones de dólares" que el Santander Central Hispano (SCH) les dio en "un cheque en blanco". Sinceridad no le falta, al asegurar que "no logramos absolutamente nada de lo que les prometimos a los españoles". Evidentemente, el SCH ha dado ya carpetazo a este tortuoso e-business, donde lo más valioso son ahora, según las malas lenguas, las futuristas sillas ergonómicas de sus oficinas en Miami, adquiridas en su día por mil dólares la unidad.

También vivimos en la era de la imagen. En marzo de 2000, el entonces consejero delegado del SCH, Ángel Corcóstegui, en pleno boom de las puntocom, hacía público el acuerdo y se fotografiaba junto a Casares con un elocuente guiño: Fuera corbatas, ¡abajo la "Vieja Economía"!. Clarín nos ofrecía ahora la fotografía de un Casares a oscuras, como si de un Ecce Homo se tratara. Por supuesto, las corbatas vuelven a estar de moda.

Os cuento. En aquellos "buenos tiempos" pude entrevistar como periodista puntocom a algunos de aquellos "empresarios JASP latin-power": el citado Casares, Martín Varsavsky de Jazztel, Fernando Espuelas de Starmedia, Gustavo Morles de Yupi... Con un impactante discurso plagado de tecnicismos USA como start-up, B2B o stock option, y un radiante carisma innegable, paseaban exultantes sus planes de negocio por Miami o por el Silicon Alley neoyorquino, donde se cocía la pasta de Internet. La verdad, que queréis que os diga, impresionaba lo que hoy parece un canto de sirena que ni los chicos de Operación Triunfo podrían superar. ¿Éramos tontos los que nos creímos sus palabras? ¿Quisimos dejarnos engañar por algo que sonaba tan bonito? ¿Nos mentían cuando decían que Internet tenía futuro? Incluso hoy en día, cuando suena a toque de retirada, y para algunos incluso a día de difuntos, algunos siguen haciendo gala de ese indudable carisma, como el señor Varsavsky, denominado "hombre 10" en una entrevista de El País Semanal.

¿Qué ocurrió? En aquella época, los negativísimos resultados de sus en teoría transparentes cuentas -así lo requería la exigente legislación norteamericana-, se contrarrestaban eufóricamente con unas rondas de financiación cada vez más hinchadas, una especie de cuento de la lechera con vacas de aquí al río Pecos. Teniendo dinero fresco y unas expectativas inmensas, ¿qué importaba derrocharlo? Sin embargo, la cruda realidad de los números hizo estallar aquella famosa burbuja tecnológica, y hoy en día reina el escepticismo frente a todo lo puntocom. Y entre los más aterrados, las grandes compañías que pusieron en marcha el invento y que en vez de dar ejemplo de serenidad, echan a correr gritando aquello de "internauta el último". Es como si tras el invento del coche, sus creadores y fabricantes nos dijeran, oigan miren, no se monten, que esto no va a ser nunca un negocio, y es que ni tan siquiera funciona. Y los usuarios, tras habernos dado unas vueltas, tratándonos de aferrarnos al volante para que no nos lo quiten.

Vivimos también en la era del "resultado ya". Tranquilidad, amigo conductor: Internet acaba de nacer. Más que una autopista de la información, es una calzada romana en la que se ha querido correr en un Fórmula 1. ¿Se imaginan a Marconi o Graham Bell emprendiendo un negocio multinacional en el también potencial de mercado de sus coetáneos? Bueno, en el caso de Graham Bell, hablemos mejor de Antonio Meucci, al que la historia parece finalmente erigir como verdadero inventor del teléfono. ¿La Historia recordará en el futuro a algún padre no reconocido de Internet?

En definitiva, aprendamos de los errores y démosle tiempo al tiempo. Hal R. Varian, catedrático de la Universidad de Berkeley y experto en Internet, invita a la calma. En su opinión, todas las redes, desde la radio hasta el teléfono, han tenido que sufrir antes de tener éxito. Es algo natural; siempre nos cuesta asimilar algo nuevo y que además cambia nuestras vidas.

Se acabó la época del despilfarro desmedido; pongámonos a trabajar, a construir de verdad. Huele mal, es cierto. Pero no tiremos a la basura un muerto, pongamos pañales limpios al bebé Internet. Por cierto, los padres de la criatura, recientes Premio Príncipe de Asturias, siguen trabajando en mejorar su creación, sin aprovechar sus también indudables carismas en pelotazos online. Curioso, ¿no?.

¿Comentarios?

No hay comentarios: